Ayer no hice huelga. Como ya sabeis, trabajo en línea para Italia y allí no había huelga, lo que había era una reunión importante-que-te-cagas, así que no es que quisiera, es que necesitaba venir a trabajar.
Temerosa de piquetes y vándalos de polígono (algunas personas tienen una forma muy peculiar de manifestarse) decidí venir en autobús para asegurarme la llegada, pero si no hubiera sido por la "madre coraje" que os contaré a continuación no hubiera salido de la Estación de Autobuses de Cuestarriba.
Cuestarriba, 7:30 de la mañana:
El autobús interurbano lleno hasta los topes de gente que aprovecha los servicios mínimos porque no puede o no quiere hacer huelga. A cierto punto se sube al autobús una madre con una niña acolchada en rosa de unos 4 años (digo acolchada porque si se cae de un quinto no se mata: plumas hasta las rodillas, bufanda, guantes, gorro), y con la Barbi Rapuncel en la mano. La niña más tierna y más rosa del universo.
Y sin cejas.
A la salida de la estación un piquete de perroflautas con pancarta se ponen delante del autobús, empiezan a llamarnos de todo y a pitarnos (discurso de tolerancia y tal...) el autobús se detuvo y el conductor dijo que lo sentía pero no nos íban a dejar salir, entonces la mamá de la niña rosa se bajo del autobús y ella sola, como los espartanos en las Termópilas:
-¿¿¿Cómo que no sale este autobús??? SI SALE Y SALE AHORA MISMO, porque yo tengo que llevar a MI NIÑA al Hospital de la Princesa y ni vosotros ni nadie me lo va a impedir, así que os quitais vosotos u os quito yo!!
(literal, pero madre rosa intercalando palabrotas)
La madre no era gran cosa, de hecho era una señora bastante pequeña pero en ese momento era una bestia parda, una leona, viéndola la creerías perfectamente capaz de arrancar a mordiscos las cabezas de los manifestantes y limpiarse el culo con sus pancartas. Estaba luchando por su hija, podía con los veinte que eran y con veinte mil más. Ayer volví a comprobar, que las madres nunca tienen miedo ni se amedrentan ante nada cuando se trata de sus hijos. Algún día yo también quiero ser una leona, quiero defender a mis cachorros.
Por supuesto el autobús salió, yo llegue bien al curro y la niña rosa a su cita del Hospital, espero que se ponga buena pronto, y por favor, un aplauso a todas las madres coraje del mundo!
